"Supongo que los desórdenes alimenticios no solo se generan por la enfermiza idea de eliminar todo rastro de grasa corporal. Para ello bastaría una dieta estricta y mucho ejercicio, no una enfermedad. Los desórdenes alimenticios van mucho más allá del deseo de adelgazar. Es una instrumentalización del cuerpo. Un grito silencioso. Una protesta hecha a base de huesos y lágrimas"
