¡Wow! Me toca escribir un prólogo... Bueno, veamos que sale.
Mi nombre es Marisa, soy la hermana menor de la autora de este libro, a quien más que hermana, debería llamar segunda madre; que siempre fue "medio gordita", pero con el corazón más puro que conozco, y cuando empezó a degradarse, cuando sus músculos empezaron a debilitarse y sus costillas se alcanzaban a ver, yo caí en la desesperación. Esa persona ta importante para mi estaba ¡sufriendo! ¡SUFRIENDO!
Y no dejaba de pensar que yo solo era parte del problema, yo y mi egoísmo... Entonces verla poner tanto esfuerzo a algo tan importante como un libro, me cambió la cara, porque no hay nada tan poderoso como un libro, una ventana a la mente de otro (a la retorcida mente de otro, en este caso). Estás páginas son algo especial, contienen los sentimientos y el dolor de personas que, de verdad, sufrieron y sintieron en carne propia el infierno y de cualquier forma lograron sobrevivir; yo admiro a esas personas tanto como admiro a la autora de este libro. Lean este libro, conozcan a estás personas, entiendan lo que ellas entienden y así van a ser un poco más sabios en la vida y se van a acercar cada vez más y más a lo que muchos llaman alma.
Queridos lectores, aprendan, por favor, a vivir entendiendo, pero sin compadecerlas. Siéntanse uno más de ellas, no les tengan lástima, porque lo último que ellas quieren es su compasión; solo quieren su entendimiento y su ayuda... Extiéndanles la mano, sáquenles una sonrisa, no permitan que personas que pueden cambiar el mundo desaparezcan, porque, si no, este mundo se va a volver gris y estéril.
Este libro es un escalón a una vida mejor que, irónicamente, esta plagado de dolor, lágrimas y sangre derramada. Yo, por mi parte, leí esto con los ojos bien abiertos y me sorprendí, porque cuando estaba en la secundaria me toco hacer un trabajo práctico sobre anorexia y bulimia, pero... ¿saben qué? Ninguna descripción médica, ningún libro sobre trastornos alimenticios, contaban lo que este libro cuenta, y recién ahora es lo que entiendo el dolor, aunque yo no lo haya vivido, gracias a las asombrosas mujeres detrás de estás historias. Ustedes hacen la mundo. Su dolor será recordado, y serán grande, grande de verdad...
Marisa Ciocchi.


























